Dolores de rodilla al correr

Un problema frecuente que nos encontramos con los deportistas de media y larga distancia es el dolor de rodilla. En algún momento de nuestra vida deportiva, la gran mayoría, hemos sufrido dolor articular en la rodilla a causa del sobreesfuerzo que realizamos al correr las tandas largas para entrenar.

Este tipo de dolencias, a largo plazo, pueden provocar lesiones con el consiguiente parón en nuestro entrenamiento y todo lo que ello conlleva, pérdida de rendimiento y no cumplir con nuestros objetivos de la temporada en el mejor de los casos.

¿A qué se debe?

Como mencionamos anteriormente este dolor se debe al propio entrenamiento y a las cargas repetidas excesivas que tenemos que hacer para poder correr las distancias necesarias y estar preparados de cara a nuestra competición, o por el hecho de salir a correr y disfrutar del momento.

La velocidad de carrera es un factor determinante en este dolor. Cuando aumentamos la velocidad de la carrera la carga que realizamos sobre la articulación es mayor, pero cuando corremos a baja velocidad, aunque la carga sea menor, la carga acumulada total es mayor, produciendo daño sobre nuestra articulación.

¿Cómo lo solucionamos?

Teniendo en cuenta los múltiples beneficios que obtenemos con la variedad de sistemas de entrenamiento, una solución para reducir este tipo de problemas es aumentar nuestros entrenamientos a alta intensidad y movernos en las zonas más cercanas al segundo umbral.

Gracias a los estudios, sabemos que entrenamientos de alta intensidad y entrenamientos de HIIT, nos producen mejoras de rendimiento similares a las tandas largas que tan famosas son entre los deportistas de larga distancia, esto no quiere decir que tenemos que suprimir las tandas largas, son necesarias y muy útiles.

Debemos conocer qué tipo de desafío queremos enfrentar y como llegar de la mejor forma posible. Para evitar los dolores de rodilla y mejorar nuestro rendimiento, una propuesta práctica sería:

  • Reducir las tandas largas, o en su defecto, las tandas en zona 1
  • Aumentar el uso de sesiones de HIIT, de alta intensidad y trabajo de series
  • Aumentar el trabajo de fuerza en salas de musculación para fortalecer nuestra rodilla

Como siempre, recomendamos ponerse en contacto con un profesional para llevar a cabo un programa de entrenamiento, totalmente óptimo para nuestros objetivos y para estar seguros de cuidar nuestra salud.

Petersen, J., Sørensen, H., & Nielsen, R. Ø. (2015). Cumulative loads increase at the knee joint with slow-speed running compared to faster running: a biomechanical study. journal of orthopaedic & sports physical therapy45(4), 316-322.

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